Obligaciones

Sentido obligatorioManuel nos mandó un correo electrónico hace meses preguntando por las obligaciones. En su caja de confianza le habían ofrecido este producto (4% TAE durante 6 años) y se ve que no se lo habían dejado excesivamente claro:

Me dicen que el nominal y el efectivo no van a coincidir, siendo inferior el efectivo. ¿Es una buena inversión?. ¿Qué riesgos entraña esto último? Y una pregunta más para los no entendidos ¿Qué significa que el perfil del producto es dinámico?

Firmar obligaciones es, básicamente, comprar deuda de una empresa. La empresa necesita liquidez para afrontar su funcionamiento y saca al mercado «obligaciones». Normalmente son bastante apetitosas porque también son arriesgadas: si la empresa al final fuese a la bancarrota los dueños de obligaciones serían los últimos en cobrar, por ejemplo. Además, habitulmente su liquidez es baja: para volver a convertirlas en dinero, hay que tener un comprador dispuesto a hacerse cargo de ellas (puede ser la propia empresa).

Se supone que son soluciones puntuales y que cuando las dificultades se superan a la empresa le compensa recuperar esas obligaciones, pues suelen dar una muy alta rentabilidad (4-7% TAE, cuando el Euribor está en menos de 2%).

¿Buena inversión? Mmmm… Depende de la empresa y de lo que te fíes de que vaya a irle bien. Por ejemplo, si es una caja de ahorros, sería bastante de fiar, porque parece claro que el Banco de España no las va a dejar caer. Si es una promotora inmobiliaria… me lo pensaría unos años. En todo caso, estos productos suelen tener bastante letra pequeña (que sólo den la rentabilidad en caso de que la empresa tenga beneficio el año siguiente, por ejemplo…) y ser a muy largo plazo (años) con dificultades para recuperar el dinero por anticipado.

¿No coinciden nominal y efectivo? Con eso se refieren a que una cosa es lo que inviertes (nominal) y otra el efectivo que podrás conseguir si 6 meses después quieres recuperar el dinero. Si no hubiese demanda, tu obligación valdría menos.

¿Riesgos? Que si va bien puedes ganar una alta rentabilidad, pero si va mal, puedes perder dinero o, en el peor de los casos (quiebra), no recuperarlo.

¿Producto dinámico? Una forma bonita de llamar a un producto arriesgado. Dinámico porque no es estático como los depósitos a plazo, que tienen unas condiciones iniciales que se cumplen y punto. En este caso se parte de las condiciones iniciales pero depende de cómo evolucione la empresa, la demanda de las obligaciones…

Yo sólo lo haría si realmente me fío de que a la empresa le va a ir bien.

Imagen | Acebal

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¿Qué es obligatorio contratar al firmar una hipoteca?

Es una de las dudas más recurrentes. La verbalizó José Antonio por correo electrónico:

¿Te pueden obligar a contratar un seguro de vida o un seguro de protección de pagos al contratar una hipoteca?

Esta cuestión, en diferentes formas, se repite casi permamentemente cuando uno está tratando de contratar una hipoteca.

La respuesta es:

No, pero…

Es decir, oficialmente no es obligatorio firmar con el banco nada más que la hipoteca. Es un producto como otro cualquiera que no está vinculado por ley a nada más que, como máximo, el poseer un seguro de incendios.

Ojo, por ley, sólo se obliga a ese seguro anti incendios, y ni siquiera tiene que contratarse con la entidad, puede hacerse con cualquier aseguradora.

¡¿Entonces?!

A partir de ahí ya entra la pillería o claridad de conceptos de las entidades. Se supone que los bancos y cajas lo único que hacen es decirte:

Si firmas la hipoteca con nómina, tarjetas, seguro de hogar y seguro de vida, te ofrezco Euríbor+0,40; si no… pues Euríbor+1,20, por ejemplo. O, por arte de magia, al no firmar esa vinculación, el Comité de Riesgos o su equivalente declara que no cumples los requisitos, que no se fían de que puedas pagar.

Como son ellos quienes prestan el dinero, tienen la sartén por el mango.

Evidentemente, habrá quién diga que el seguro de vida o de protección de pagos, o el de hogar, son muy útiles, pues si ocurre cualquier desgracia, protegen de lo que pueda pasar. Por supuesto, no estamos discutiendo eso, sino el que nos obliguen a firmarlo con ellos, con sus condiciones, que no siempre son las mejores.

Lo único que podemos hacer es comparar entre entidades y echar cuentas, pero no sólo haciendo caso del diferencial respecto al Euríbor, sino también contando con estos productos añadidos que, a fin de cuentas, suponen un gasto obligado vinculado a la oferta hipotecaria.

Imagen | .Bambo.

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