SICAV: o de cómo los muy ricos ahorran impuestos

El capitalismo comiendo la libertadSICAV significa Sociedad de Inversión de Capital Variable.

Es lo que se crean los muy muy ricos en España para hacer sus inversiones y ahorrar un pastón en impuestos. ¿Por qué? Porque las SICAV están exentos de varios impuestos: el de creación de la sociedad, la de aumento, fusión o escisión… no pagan los impuestos de Transmisiones Patrimoniales ni Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, como el resto de los mortales. Y, sobre todo, tributa como sociedad al 1%, en vez de al 35%. Eso sí, cuando hace “líquidos” sus beneficios, pagan el 18%, como todos.

Pero es una diferencia muy fuerte. ¿Por qué existe esto?

Pues porque en teoría está destinado a inversión colectiva. Se justificaba porque al ser muchos, no tenía sentido pagar un 35% pues tú metías la pasta y “te olvidabas”, perdías el control del dinero. Y se aplicaba el cobro de impuesto cuando cobrabas el dividendo (igual que cuando abrimos un depósito en un banco, vamos, que el banco realmente está moviendo el dinero, pero nosotros ni nos enteramos).

Por estatutos deben estar compuestas por más de 100 inversores. Aunque en realidad en la actualidad casi todas estas sociedades suelen ser “el ricachón y sus 100 mariachis“, vamos, nombres de paja que sólo ponen eso, el nombre. En realidad es una forma que usan los muy ricos para gestionar su cartera de inversiones ahorrándose, como decíamos, un pastizal.

¿Y por qué no podemnos abrir una nosotros, si es tan estupendo? Pues ya nos gustaría, jejeje. Pero hay que tener un mínimo de 2.400.000€. Ahí es nada. (más…)

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Crédito hipotecario

Crédito hipotecario: la entidad lo que hace oficialmente es poner a tu servicio una línea de crédito de la que tú puedes sacar el dinero cuando lo necesites y lo vas devolviendo según tus posibilidades (con unos límites, claro), pero tienes posibilidad de, por ejemplo, pagar la casa, a los 5 años sacar dinero para comprar un coche,  a los 3 años sacar dinero para las vacaciones, para comprar flores a la pareja… Claro, lo más habitual es que la gente NO haga eso. Firman su crédito hipotecario pensando que es una hipoteca normal, pagan su vivienda y a pringar con la cuota, como todo hijo de vecino. A la hora de tratar de mejorar las condiciones en otra entidad, descubrem que no se pueden subrogar.

¿Por qué?

Pues porque la subrogación es para préstamos hipotecarios, no para créditos. Es como si, por ley, el producto del crédito fuese considerada una commodity, un producto de lujo, que vas a contratar para lo que comentábamos antes (operar al perro, hacer un cenador en el jardín, irte a las Bahamas…). Claro, pero en la entidad nadie te lo explicó así.

La única alternativa está en un cambio de hipoteca, que suele tener el triple de costes de gestión que una subrogación.

Préstamo hipotecario: es lo común, la entidad te deja una vez una cantidad de dinero y tú se lo devuelves poco a poco, con la vivienda como garantía. Puede subrogarse a otra entidad.

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Préstamo hipotecario

Préstamo hipotecario: es lo común, la entidad te deja una vez una cantidad de dinero y tú se lo devuelves poco a poco, con la vivienda como garantía. Puede subrogarse a otra entidad.

Crédito hipotecario: en este caso, la entidad lo que hace oficialmente es poner a tu servicio una línea de crédito de la que tú puedes sacar el dinero cuando lo necesites y lo vas devolviendo según tus posibilidades (con unos límites, claro), pero tienes posibilidad de, por ejemplo, pagar la casa, a los 5 años sacar dinero para comprar un coche,  a los 3 años sacar dinero para las vacaciones, para comprar flores a la pareja… Claro, lo más habitual es que la gente NO haga eso. Firman su crédito hipotecario pensando que es una hipoteca normal, pagan su vivienda y a pringar con la cuota, como todo hijo de vecino. A la hora de tratar de mejorar las condiciones en otra entidad, descubrem que no se pueden subrogar.

¿Por qué?

Pues porque la subrogación es para préstamos hipotecarios, no para créditos. Es como si, por ley, el producto del crédito fuese considerada una commodity, un producto de lujo, que vas a contratar para lo que comentábamos antes (operar al perro, hacer un cenador en el jardín, irte a las Bahamas…). Claro, pero en la entidad nadie te lo explicó así.

La única alternativa está en un cambio de hipoteca, que suele tener el triple de costes de gestión que una subrogación.

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Obligaciones

Sentido obligatorioManuel nos mandó un correo electrónico hace meses preguntando por las obligaciones. En su caja de confianza le habían ofrecido este producto (4% TAE durante 6 años) y se ve que no se lo habían dejado excesivamente claro:

Me dicen que el nominal y el efectivo no van a coincidir, siendo inferior el efectivo. ¿Es una buena inversión?. ¿Qué riesgos entraña esto último? Y una pregunta más para los no entendidos ¿Qué significa que el perfil del producto es dinámico?

Firmar obligaciones es, básicamente, comprar deuda de una empresa. La empresa necesita liquidez para afrontar su funcionamiento y saca al mercado “obligaciones”. Normalmente son bastante apetitosas porque también son arriesgadas: si la empresa al final fuese a la bancarrota los dueños de obligaciones serían los últimos en cobrar, por ejemplo. Además, habitulmente su liquidez es baja: para volver a convertirlas en dinero, hay que tener un comprador dispuesto a hacerse cargo de ellas (puede ser la propia empresa).

Se supone que son soluciones puntuales y que cuando las dificultades se superan a la empresa le compensa recuperar esas obligaciones, pues suelen dar una muy alta rentabilidad (4-7% TAE, cuando el Euribor está en menos de 2%).

¿Buena inversión? Mmmm… Depende de la empresa y de lo que te fíes de que vaya a irle bien. Por ejemplo, si es una caja de ahorros, sería bastante de fiar, porque parece claro que el Banco de España no las va a dejar caer. Si es una promotora inmobiliaria… me lo pensaría unos años. En todo caso, estos productos suelen tener bastante letra pequeña (que sólo den la rentabilidad en caso de que la empresa tenga beneficio el año siguiente, por ejemplo…) y ser a muy largo plazo (años) con dificultades para recuperar el dinero por anticipado.

¿No coinciden nominal y efectivo? Con eso se refieren a que una cosa es lo que inviertes (nominal) y otra el efectivo que podrás conseguir si 6 meses después quieres recuperar el dinero. Si no hubiese demanda, tu obligación valdría menos.

¿Riesgos? Que si va bien puedes ganar una alta rentabilidad, pero si va mal, puedes perder dinero o, en el peor de los casos (quiebra), no recuperarlo.

¿Producto dinámico? Una forma bonita de llamar a un producto arriesgado. Dinámico porque no es estático como los depósitos a plazo, que tienen unas condiciones iniciales que se cumplen y punto. En este caso se parte de las condiciones iniciales pero depende de cómo evolucione la empresa, la demanda de las obligaciones…

Yo sólo lo haría si realmente me fío de que a la empresa le va a ir bien.

Imagen | Acebal

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Enervar

Diccionario económicoA veces usamos términos raros sin darnos cuenta de que no todo el mundo los entiende totalmente. Mil disculpas. Gloria nos ha comentado a través del formulario de contacto de Banqueando:

No tengo muy claro que significa “enervar”.

Hablamos de enervar habitualmente en el contexto de una subrogación, es decir, cuando estamos en el proceso de pasar nuestra hipoteca de un banco a otro. Como hemos comentado ya alguna vez, no es lo mismo una subrogación que un cambio de hipoteca, en el que cerramos la hipoteca actual y abrimos de cero una hipoteca nueva en otra entidad. Esto es más costoso y, en consecuencia, también nos otorga más libertad.

Cuando hacemos una subrogación, habitualmente la hipoteca queda como estaba, en cantidad de deuda (aunque a posteriori hay entidades que permiten hacer ampliaciones de capital…). Lo que suele mejorar es, básicamente, el tipo de interés (el diferencial respecto al Euribor) y el tiempo de amortización.

Para evitar que las hipotecas anden subrogándose cada dos semanas de banco en banco, la legislación otorga a las entidades que “poseen” nuestra hipoteca un derecho a contraofertar. de este modo, si estamos en el Banco A con Euribor+0,90 y queremos irnos al Banco B con E+0,50, antes de hacerlo, el Banco B está obligado a informar al Banco A, de modo que si el Banco A de repente nos ofrece igualar la oferta (E+0,50), estamos obligados a quedarnos.

Eso es exactamente que el Banco A ha enervado la hipoteca, la ha “mantenido”, defendido, ha neutralizado la subrogación.

Lo que suele provocar más cabreos es que nuestra entidad actual puede enervar la operación sólo con igualar el tipo de interés. Es decir, no importa que la nueva entidad ofrezca menos comisiones, no tener suelo hipotecario, más tiempo para pagar… Con tal de que iguale el diferencial, tenemos que quedarnos.

Bien es cierto que si a la entidad nueva le interesa de verdad la operación siempre podrá realizar truquillos, como ofertar un primer año a un diferencial insultantemente bajo, con compromiso de posterior negociación, o bajar mucho el diferencial a cambio de aumentar la vinculación con seguros o planes de pensiones…

Imagen | Palm_z

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Seguros de cobertura de interés

Imperdibles, clips...Se calcula que los afectados rondan los 3.000 afectados. Pero es posible que sean más y que algunos o no lo sepan, o no salgan a la luz, bien porque lo resuelven por su cuenta, bien porque no se atreven.

Hace dos meses empezó a conocerse popularmente la cláusula del suelo hipotecario, que casi nadie se había leído o no se le prestaba importancia porque el Euríbor estaba al 4 ó al 5% y no percibían el riesgo de que si bajaba del 2% (¡imposible!) el suelo hipotecario le garantizaba al banco (qué cuco) que iban a mantener el tipo de interés a un 4%, por ejemplo. Pues ahora se está detectando un caso aún peor.

Al parecer, varias entidades han ofrecido desde el 2007 un producto derivado. Uf, esto es difícil de explicar… Un tipo de producto que no está garantizado, como los depósitos, es de más riesgo. Es un formato SWAP (permuta financiera) que en cada entidad recibía un nombre distinto pero que básicamente venía a ser:

Como el Euríbor estaba subiendo, el director de oficina de turno llamaba al hipotecado de turno y le decía:

Oyes, mira, que te tengo un produto [es que el director es de Lugo, como Pepiño Blanco] que te va a ser la hostia en verso para que no te me preocupes ya más por eso del Uríbor.

– ¿Y eso? -preguntaba cauteloso y agradablemente sorprendido el cliente, en adelante Paco, que nunca acababa de entender como iba eso del Euríbor [aún no existía Banqueando] pero sabía que sólo traía disgustos.

– Pues mira, se trata de un Seguro de Cobertura de Interés [por ejemplo, cada entidad le llamaba de una manera distinta, pero lo de Seguro aporta una tranquilidad…] que lo que va a hacer es que, si sube el Uríbor, cada trimestre te lo compensamos con una pequeña cantidad. Es casi como hacerte la hipoteca a tipo fijo pero sin papeleos ni nadiña de nada.

– Anda, pues fenomenal. Y eso… ¿tiene algún riesgo?

– ¡Qué va, hombre! No ves cómo va el Uríbor, que va lanzado. Tengo entre las manos precisamente un estudio de la Gestafen Guldenninchinquilenmberg Universitien que dice que aún te ha subir hasta el 6%…

Y Paco, fiándose de la relación de confianza de años con su director, lo firma. En algunos casos hasta vendían la moto de “me dejan contratar sólo unos pocos, así que estoy llamando sólo a mis amigos”. Vamos, un “me los quitan de las manos, hoygan”.

¿Que sucedió?

Que durante el 2007 y casi todo el 2008, el seguro les fue dando sus 80 euros ó 100 euros cada trimestre. Sin problema. Pero hete aquí que empieza a bajar el Euríbor y de repente en un trimestre descubren que les quitan 1.500€ de la cuenta y es por el seguro de cobertura de interés.

¿Por qué? Pues porque el producto no sólo era para ganar sino que, si el Euríbor bajaba… le tocaba ganar a la entidad. Pero eso no lo destacaban tanto cuando lo vendían…

Empiezan los intentos de cancelar el SWAP y les dicen que nada de nada, que está firmado a tantos años, por lo que para cancelarlo habría que pagar la compensación para todos esos años según la diferencia entre el Euríbor actual y cuando se firmó el producto. En algunos casos, se habla de 40.000€, para cancelar.

Pues este es el problema. En este embolado, andan metidas unas 3.000 personas. La mayoría, con los Clip de Bankinter. Son los más organizados, tienen  incluso su propio portal. Pero también comercializaron productos parecidos, al menos, Banco Popular, Caixa Sabadell y “la Caixa”.

¿De quién es la culpa? Evidentemente, siempre hay para repartir, aunque el orden no es proporcional:

  • El cliente no debe olvidar que antes de firmar un producto con el banco debe entenderlo. Es muy fácil decirlo ahora, pero es muy importante. Es así para esto de los Clip, igual que para una hipoteca: conocer los riesgos. Fiarse de los directores de las entidades, que me perdonen, puede hacerse sólo hasta un límite. No hay que olvidar que estos directores tienen sus objetivos de ventas y nosotros NO somos sus amigos, somos su camino para alcanzar esos objetivos.
  • Probablemente muchos banqueros vendieron con bastantes malas artes el producto: explicandolo sólo en parte, aprovechándose de la ignorancia de sus clientes. Es posible que algunos vendedores ni siquiera comprendiesen del todo el producto, lo que sería aún más grave y triste.
  • Y las entidades, por permitirlo y fomentarlo, por supuesto.

Es posible incluso que los firmados en 2007 no fuesen con total mala fe, pues en aquel momento podía parecer una buena idea, aunque el mecanismo es demasiado arriesgado. De hecho, ese año se aprobó una normativa que obligaba a las entidades a que hiciesen un test a sus clientes antes de contratar este tipo de productos, un test que certificase que tenían los conocimientos necesarios para entenderlo en su plenitud.

Ahora, los clientes están en rebeldía. Habrá quien diga que mientras cobraron no se quejaban… y tampoco les faltará razón. La clave estará en si las entidades están dispuestas a asumir el potencial desgaste de imagen que este conflicto puede suponerles y, si es así, el que la justicia decida si existen cláusulas abusivas en el producto o si hubo engaño en la venta.

En conclusión: hay que estar muuuuuuuuy atentos a lo que firmamos.

Imagen | Laineys Repertoire

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Suelo hipotecario

Es la nueva moda, la nueva tendencia entre bancos y cajas. Con el Euribor por los abismos, y los diferenciales empeorando hace no demasiado tiempo (desde agosto, cuando se empezó a hablar de problemas de liquidez), varias entidades bancarias se han apuntado al truquillo de meter en las escrituras un suelo hipotecario.

¿Qué es?

Es un tipo de interés mínimo del que se comprometen a no bajar nunca, esté como esté el Euríbor. Qué buenazos.

Normalmente lo que pagamos por la hipoteca es el Euribor más un diferencial (y algunas décimas más por otros gastos vinculados, como las tarjetas, la cuenta, un seguro de protección de pagos…). Si el Euribor estuviese al 2%, a lo mejor nos tocaba pagar un interés del 2,5%.

Pero tranquilos, que los bancos que aplican suelo hipotecario se preocupan de que eso no suceda, de que, por mucho que a ellos les presten el dinero al 2%, a nosotros nos cobrarán un mínimo del 3,5% o del 4%. Todo beneficios. Para ellos, claro.

Esto no afecta a las hipotecas ya firmadas en los que no estuviese contemplado, pero hay que estar atentos en las nuevas para que no nos lo calcen a última hora, como le pasó a Francisco:

Me gustaría saber desde cuándo Caja Círculo tiene en sus hipotecas el famoso suelo hipotecario. Yo tengo dos hipotecas con ellos: la primera desde hace tres años y la otra desde hace dos meses, y me entero el día antes de firmar, cuando fui a leer las escrituras al notario, de que tenía un suelo hipotecario del 3,75%, ya sin tiempo de reacción, ya que tenía que firmar sí o sí. Hace unos días estuve en la oficina de la caja para intentar quitármela de encima y mi sorpresa fue que en el mes de diciembre, con la fuerte caída del Euríbor, han subido el suelo hipotecario al 4%. ¿Cuántos bancos tienen el suelo hipotecario?

Primero: nunca había oído hablar de Caja Círculo, ¡muchas gracias! Su nombre oficial es Caja de Ahorros y Monte de Piedad del Círculo Católico de Obreros de Burgos. Me la apunto, a ver si tiene alguna oferta interesante.

Sobre las entidades que imponen suelo hipotecario, podéis echarle un vistazo a algunas en la Comparativa de hipotecas. Que nosotros sepamos, son:

Si sabéis de alguna otra, no dudéis en comentarlo.

Imagen | Juan Fco. Galindo

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Subrogación + subrogación

Es muy común esta pregunta que nos ha mandado Antonio:

Me compré un piso y estoy pagando letras a la inmobiliaria y a la hora de decir si queríamos subrogarnos a la hipoteca le dijimos que no, porque me dijeron Euribor +1 punto que se me rebajaba al 0.7. Lo vi excesivo.

Ahora me estan comentando amigos que las gestiones que me tienen que hacer otros bancos me saldría sobre 3.000 euros y si me subrogaba sólo la gestión me saldría por 700 euros. Me han aconsejado que me subrogue y al año cambiarme a otro banco o caja y ya subrogarme con ellos.

Es decir, la clásica situación de una promoción en la que te ofrecen subrogarte a la hipoteca del promotor (la hipoteca que el promotor firma con una entidad por todo el edificio). Las entidades suelen (o solían) darle condiciones ventajosas a los promotores porque contaban con que la gran mayoría de compradores suele coger ya esa hipoteca. Pero para los compradores no es nada ventajosa. No es el infierno, pero suelen ser bastante del montón.

Entonces surge la duda: ¿me apunto a esa hipoteca comunal (me subrogo) o paso de ellos y me busco mi propia hipoteca?

La primera sorpresa, como le ha pasado a Antonio, es que no vale abrir una hipoteca de cero. La vivienda ya está hipotecada, por lo que si quieres ir a otra entidad, tienes que hacer un Cambio de hipoteca (con sus gastos de cancelación de la hipoteca y los de apertura de la nueva: para entendernos, 3.000€).

Pero hecha la ley, hecha la trampa. Lo que uno puede hacer es subrogarse obedientemente a la hipoteca del promotor y, al poco tiempo (léase medio año, un año…) subrogarse a otra entidad.

Parece un trabalenguas, porque en la frase anterior subrogarse se usa con dos sentidos diferentes:

  1. Subrogarse: Apuntarse a la hipoteca del promotor.
  2. Subrogarse: Cambiar la hipoteca de entidad, conservando el mismo capital pero pudiendo cambiar el tipo de interés y el plazo. Esto tiene unos costes mucho menores (para entendernos, sobre 700€) que el cambio de hipoteca.

Las diferencias entre Subrogación y Cambio de hipoteca están más explicados en este post.

Así que, Antonio: yo haría lo que te aconsejan tus amigos, subrogación + subrogación. Sólo entérate bien de que la hipoteca del promotor permita una posterior subrogación sin que intenten timarte (no pueden, pero asegúrate de que no lo intentan, con altas comisiones o alguna penalización rara).

Imagen | MyBuffo

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Cambio de hipoteca

Permite todas las posibilidades que queramos: cambio de interés, plazo, comisiones, capital… Básicamente, porque consiste en que el nuevo banco nos abre una hipoteca nueva. Y con ese dinero cancelamos la anterior. Esto tiene las ventajas de poder hacer lo que queramos, pero también conlleva más gastos de gestión que una subrogación: los papeleos de tramitar la cancelación de la hipoteca anterior y abrir la nueva (más impuestos, por ejemplo).

Cuando hablamos de subrogación cuando ya estamos hipotecados, una subrogación es, para entendernos, que una entidad coge a otra nuestra hipoteca sólo (sólo) cambiando el tipo de interés y/o el plazo. Pero no puede ampliar capital. Si os dicen que os amplían el capital, o son magos, o realmente van a venderos un cambio de hipoteca.

Para que os hagáis una idea, los trámites de una subrogación pueden andar entre 600€ y 1.000€. Los de un cambio de hipoteca, cuestan aproximadamente el triple (entre 2.000€ y 3.000€). Todo, claro, dependiendo de las condiciones concretas de cada hipoteca: comisión por cancelación o por subrogación, el importe que falte por pagar, el que se vaya a firmar con la nueva…

Pero la diferencia fundamental es esta: una subrogación cuesta mucho menos (por eso algunas entidades se hacen cargo de los gastos) pero no permite ampliación de capital.

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Subrogación

Cuando hablamos de subrogación cuando ya estamos hipotecados, una subrogación es, para entendernos, que una entidad coge a otra nuestra hipoteca sólo (sólo) cambiando el tipo de interés y/o el plazo. Pero no puede ampliar capital. Si os dicen que os amplían el capital, o son magos, o realmente van a venderos un cambio de hipoteca.

Cambio de hipoteca: esta permite todas las posibilidades que queramos: cambio de interés, plazo, comisiones, capital… Básicamente, porque consiste en que el nuevo banco nos abre una hipoteca nueva. Y con ese dinero cancelamos la anterior. Esto tiene las ventajas de poder hacer lo que queramos, pero también conlleva más gastos de gestión: los papeleos de tramitar la cancelación de la hipoteca anterior y abrir la nueva (más impuestos, por ejemplo).

Para que os hagáis una idea, los trámites de una subrogación pueden andar entre 600€ y 1.000€. Los de un cambio de hipoteca, cuestan aproximadamente el triple (entre 2.000€ y 3.000€). Todo, claro, dependiendo de las condiciones concretas de cada hipoteca: comisión por cancelación o por subrogación, el importe que falte por pagar, el que se vaya a firmar con la nueva…

Pero la diferencia fundamental es esta: una subrogación cuesta mucho menos (por eso algunas entidades se hacen cargo de los gastos) pero no permite ampliación de capital.

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