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¿Por qué los bancos nos cobran comisiones?

Una de las situaciones que a veces nos molestan más de los bancos es cuando acudimos a comprobar el estado de nuestra cuenta y vemos que la entidad nos ha cobrado unas comisiones. En muchas ocasiones, son tarifas que conocemos, pero hay otras en las que nos preguntamos por qué nos han cobrado esta comisión o a qué es debido.

Un reciente estudio llevado a cabo por la web CNN Money mostró que, en 2018 tres grandes bancos mundiales como Wells Fargo, JP Morgan Chase y Bank of America habían cobrado a sus clientes más de 6.500 millones de dólares solo en comisiones bancarias.

¿Qué son las comisiones bancarias?

Las comisiones bancarias son una cantidad que el banco cobra a los clientes en concepto de contraprestación por una serie de servicios prestados. Estos servicios pueden ser el mantenimiento de una cuenta, la concesión de una tarjeta de crédito, el cambio de divisas o una transferencia internacional.

Cada banco puede determinar sus propias comisiones. Las más habituales podrían ser las siguientes.

Un saldo mínimo

Las entidades bancarias de todo el mundo tienen diferentes políticas a la hora de determinar cuánto dinero mínimo debe tener un cliente en su cuenta corriente o de ahorros. Muchas veces, esto se hace para animar a los clientes a ingresar más dinero en la cuenta, lo que a su vez les brinda a los bancos obtener mayor capital para trabajar y hacer crecer su negocio.

Si bien esta tarifa tiene sentido desde el punto de vista comercial, hay que prestar especial atención a aquellos clientes que tienen más problemas financieros. Una gran mayoría de clientes suele tener menos de 1.000 euros en la cuenta, por lo que a veces los riesgos de quedarse con un saldo mínimo son mayores.

Comisiones de mantenimiento

Hay muchos bancos que cobran a sus clientes una tarifa mensual para cubrir los costes asociados con el mantenimiento de la propia cuenta. Además, en esta tarifa se incluyen también ciertos beneficios que el cliente puede disfrutar, como el uso del cajero, reembolsos de gastos, etc.

Varios de estos beneficios le cuestan dinero al banco, por lo que estas comisiones le sirven a modo de mantenimiento de cuenta. Para comprobar si esta cuota de mantenimiento es productiva, podemos hacer cálculos y ver si hacemos uso periódico de los servicios que nos ofrece el banco. De no ser así, quizás lo mejor sea llevar nuestra cuenta a un banco que no cobre comisiones de mantenimiento.

Comisiones por transferencia internacional

Precisamente, uno de los servicios que nos suelen ofrecer las entidades bancarias son las transferencias internacionales. Este servicio, en el que se lleva a cabo el paso de dinero de una entidad a otra, supone un gasto por gestión adicional. No cuesta lo mismo hacer una transferencia nacional o a la Unión Europea que hacer una transferencia internacional.

En este tipo de transferencias, el coste de la comisión depende de cada banco y de si ordenamos el envío por internet o lo hacemos desde una oficina.

Comisiones por cajero automático

Hasta octubre del 2015, las comisiones de los cajeros se establecían en función de la red a la que perteneciesen las entidades bancarias. Es por eso por lo que estos cajeros se agrupaban y cobraban entre sí unas comisiones por operación. Sin embargo, ahora cada entidad individual decide qué comisiones cobra por el uso de sus cajeros al resto de entidades.

Dos entidades distintas de una misma red son libres para fijar las comisiones que quieran, siempre con los límites de competencia y transparencia establecidos. La comisión, eso sí, no puede cobrarse directamente al usuario de la tarjeta, sino que se carga al banco emisor de esta.

Así, el banco emisor podrá repercutir o no al titular de la tarjeta la comisión pagada al banco titular del cajero. En caso de que la entidad decida cobrar la comisión a su cliente, el importe solicitado nunca podrá ser superior al que le haya cobrado el banco propietario del cajero.

Comisiones por descubierto o números rojos

Si la cuenta de un cliente entra en números rojos es como si tuviera una deuda con el banco. La entidad financiera pasará a cobrar de forma automática una comisión por ese descubierto. El cargo se aplica sobre el mayor saldo deudor del período y en forma de tanto por ciento con un mínimo que puede llegar a superar los 10 euros.

El banco cobra esta comisión ya solo por el hecho de tener que comunicar al titular que existe un descubierto en la cuenta. Hay bancos que solo en concepto de reclamación de esa deuda pueden cobrar una cantidad fija que supera de media los 30 euros. Si tenemos un saldo mínimo en la cuenta, debemos tener muy presente el descubierto para no tener que hacer frente a esta comisión.

Comisiones a los clientes no vinculados

Las entidades bancarias suelen también cobrar comisiones a aquellos clientes que no están vinculados a ese banco. Un cliente vinculado es aquel que ha domiciliado sus ingresos en el banco (la nómina o la pensión, sobre todo) y ha domiciliado también sus principales recibos (hipoteca, luz, agua, gas, etc.). También se consideran vinculados aquellos clientes que poseen un volumen mínimo de productos de inversión y ahorro (fondos de inversión o planes de pensiones).

Los clientes vinculados no pagan estas comisiones en su banco. Sin embargo, los que no están vinculados pagan las comisiones por medio de dos modelos:

  • Tarifa plana
  • Pago por el uso de servicios como cuentas, transferencias o tarjetas

A todas estas comisiones se les pueden añadir otras que irán en función de cada entidad bancaria. En este caso, una de las más habituales es la comisión por tarjeta de crédito (el coste anual de la tarjeta de crédito o débito).

En definitiva, no todas las comisiones bancarias son iguales ni se aplican de la misma manera. Este hecho es algo que muchos clientes desconocen y es muy importante tenerlo en cuenta, sobre todo si queremos contratar algún servicio adicional con la entidad bancaria en cuestión.