N26, Revolut y Openbank modificaron en la primera quincena de septiembre de 2026 las tarifas de sus servicios de inversión y adoptaron una comisión fija por cada orden para operar con acciones y fondos cotizados (ETF), el sistema que popularizó Trade Republic con un coste de 1 euro por operación. Revolut aplica ese euro desde el día 1, N26 fija 0,90 euros desde el día 2 y Openbank fijó también 1 euro desde el día 10, tanto en mercados nacionales como internacionales, y eliminó además la comisión de custodia.
La tarifa plana tiene matices según el plan contratado. En N26, las operaciones gratuitas se limitan a sus cuentas de pago, con tres al mes en la modalidad Go y diez en Metal, mientras que los planes de inversión periódica siguen sin coste. Revolut, por su parte, incluye cinco órdenes mensuales sin comisión en el plan Premium y diez en Metal y Ultra, pero ninguna en Standard y Plus.
El atractivo de una comisión fija depende del importe de cada orden. Un euro supone el 2% de una compra de 50 euros, mientras que en una de 1.000 euros representa el 0,1%, de modo que quienes invierten cantidades pequeñas y frecuentes son los que más notan el coste, aunque la tarifa parezca simbólica. El efecto se aprecia con un ejemplo sencillo. Quien destina 100 euros al mes a comprar un ETF mediante órdenes sueltas paga 12 euros al año en comisiones, el 1% de lo invertido, antes de contar cualquier otro gasto. Por eso los planes de inversión periódica, que N26 mantiene sin coste y que Trade Republic también ofrece de forma gratuita, resultan más eficientes para las aportaciones pequeñas y regulares.
El cambio de moneda, las tasas al vender acciones estadounidenses y el impuesto sobre transacciones financieras se suman a la comisión de cada orden
El principal coste que no aparece en la tarifa es el cambio de moneda. Comprar valores que cotizan en dólares obliga a convertir los euros, y las entidades aplican un diferencial sobre el tipo de cambio. En el caso de Openbank, ese margen es del 0,70%, y la plataforma Finect ha informado de que subirá hasta el 1% a partir del 10 de noviembre. Con esas condiciones, una operación de ida y vuelta por valor de 1.000 euros sobre valores de Wall Street cuesta 2 euros en comisiones, pero alrededor de 14 en conversiones de moneda, siete veces más.
Además, la comisión se cobra por cada ejecución y no por cada orden dada. Si una orden se completa en varios tramos, a distintos precios o en días diferentes, la entidad puede cobrarla varias veces, algo frecuente con valores poco líquidos o con órdenes limitadas.
Las ventas de acciones de Estados Unidos generan también pequeñas tasas regulatorias que Revolut traslada al cliente, y esa misma entidad exige 35 dólares por cada valor que el cliente quiera llevarse a otro intermediario, un coste que conviene conocer antes de abrir la cuenta.
En España existe otro gasto que tampoco recoge la tarifa. El impuesto sobre transacciones financieras, creado por la Ley 5/2020 y en vigor desde enero de 2021, grava con un 0,2% la compra de acciones de sociedades españolas cuya capitalización bursátil supere los 1.000 millones de euros a 1 de diciembre del año anterior. La Agencia Tributaria publica cada año la relación de compañías afectadas, y los intermediarios suelen repercutir el impuesto al comprador.
Los dividendos de compañías estadounidenses soportan, a su vez, una retención en origen que el convenio entre España y Estados Unidos limita al 15% si el inversor ha presentado el formulario W-8BEN, una gestión que no todas las plataformas realizan de forma automática.
Mientras los neobancos apuestan por la tarifa fija, varias entidades tradicionales han optado por promociones sobre los fondos cotizados. En ING, la promoción reembolsa lo pagado al adquirir más de 600 ETF, aunque el cliente abona primero la comisión y ciertas gestoras fijan una inversión mínima que puede llegar a 2.500 euros. Self Bank deja sin coste la adquisición de 296 ETF y ETC hasta que termine 2026, siempre que la orden alcance los 2.500 euros, y Bankinter suprime hasta finales de octubre la comisión al adquirir más de 300 ETF, sin importe mínimo, aunque mantiene la custodia. En los tres casos, la venta se paga con la tarifa habitual.
En conjunto, el mercado español ofrece tres formas de cobro. Junto a la tarifa fija por orden, conviven plataformas como XTB, eToro o Lightyear que no aplican comisión explícita en algunos productos y obtienen sus ingresos sobre todo del cambio de divisa, en ocasiones con comisiones por inactividad. El tercer modelo, el de los bancos citados, cobra porcentajes o tarifas por tramos más elevados, que sus promociones solo rebajan en los productos incluidos.
Para comparar con criterio, el inversor debe tener en cuenta el importe medio de sus órdenes, cuántas realiza cada mes, la moneda en que cotizan los valores que adquiere y el resto de costes asociados, desde la venta y la custodia hasta el cobro de dividendos y los traspasos. Las condiciones citadas corresponden a octubre de 2026 y pueden variar, por lo que conviene revisar el folleto de tarifas de cada entidad antes de operar.
Todas estas entidades están sometidas a supervisión, a cargo del Banco de España y la CNMV o de los reguladores de su país de origen con sucursal registrada en España, aunque esa supervisión no elimina el riesgo de pérdida del capital invertido.