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El euríbor sube hasta el 2,855 % en julio y encadena su segundo mes al alza

euribor

El dato que marca el bolsillo de millones de hogares españoles ya es oficial. El euríbor a doce meses, principal índice de referencia para fijar el tipo de interés de los préstamos hipotecarios concedidos por las entidades de crédito españolas, cerró julio en el 2,855 %. La cifra la publica cada mes el Banco de España y es la que utilizan los bancos para recalcular las cuotas.

La comparación mensual muestra una subida moderada pero sostenida. En junio el índice se había situado en el 2,798 %, de modo que en apenas treinta días ha ganado casi seis centésimas. No es un salto brusco, pero rompe con la expectativa de estabilidad que muchos hipotecados manejaban para este tramo del año.

El verdadero problema aparece al mirar más atrás. Frente al mismo mes del año anterior, el índice registra un ascenso de 0,776 puntos, lo que implica que quien revise ahora su hipoteca lo hará partiendo de un euríbor situado en torno al 2,08 %. Esa diferencia interanual es la que de verdad se traduce en una cuota más alta.

Cuánto sube exactamente el recibo mensual según el importe pendiente

Conviene entender primero cómo funciona el mecanismo, porque genera bastante confusión. Las hipotecas a tipo variable no se actualizan cuando cambia el euríbor, sino en la fecha de revisión pactada en la escritura, que suele ser anual o semestral. Lo que hace el banco es tomar el valor publicado del mes de referencia y sumarle el diferencial acordado.

Ese diferencial es fijo durante toda la vida del préstamo y varía mucho de un contrato a otro. En las hipotecas firmadas en los últimos años ronda el uno por ciento, aunque en préstamos más antiguos puede ser bastante inferior. La suma de ambos elementos, índice más diferencial, es el tipo que se aplicará durante los siguientes doce meses.

Con esas reglas sobre la mesa, el impacto se puede calcular con precisión. Para una hipoteca de 150.000 euros a veinticinco años con un diferencial del uno por ciento, la cuota pasaría de unos 717 euros mensuales a alrededor de 780. Son unos 62 euros más al mes, lo que supone cerca de 748 euros adicionales a lo largo del año.

El golpe crece con el importe pendiente, como es lógico. En un préstamo de 200.000 euros en las mismas condiciones, la cuota subiría desde los 957 euros hasta aproximadamente 1.040 euros, es decir, unos 83 euros más cada mes y prácticamente mil euros extra al año. Cifras que en muchos presupuestos familiares no pasan desapercibidas.

Hay un matiz importante que suele generar malentendidos. No todos los hipotecados notarán esta subida a la vez, porque cada uno revisa en el mes que le corresponde según su escritura. Quien tenga la revisión en septiembre aplicará el valor de otro mes distinto, que puede ser mayor o menor que el de julio.

Tampoco afecta por igual a todos los perfiles. Quienes tienen una hipoteca a tipo fijo no se ven alterados en absoluto por estos vaivenes, y quienes disponen de una modalidad mixta solo lo notarán cuando finalice el tramo fijo inicial. El tipo variable es, por tanto, el único directamente expuesto a la evolución del índice.

Para entender por qué se mueve el euríbor conviene mirar hacia Fráncfort. Este indicador refleja el tipo medio al que las principales entidades europeas se prestan dinero entre sí, de modo que anticipa las expectativas del mercado sobre la política monetaria del Banco Central Europeo. Cuando los mercados prevén tipos más altos o más duraderos, el índice tiende a subir.

De ahí que las subidas y bajadas del euríbor se lean siempre en clave de inflación. Si los precios se resisten a moderarse, el mercado descuenta que el banco central mantendrá el dinero caro durante más tiempo, y esa expectativa se traslada de inmediato al índice hipotecario aunque no haya habido ninguna decisión formal de por medio.

Para quien tenga la revisión próxima, hay algunas comprobaciones que conviene hacer antes de que llegue el recibo:

  • Localizar en la escritura la fecha exacta de revisión y el mes de referencia que se aplica.
  • Identificar el diferencial pactado, que es el porcentaje que se suma al euríbor.
  • Revisar si el préstamo incluye alguna cláusula suelo o techo que limite el tipo aplicable.
  • Comprobar si existen bonificaciones vinculadas a productos contratados y si siguen vigentes.
  • Calcular la nueva cuota estimada con antelación para ajustar el presupuesto familiar.

Existen además alternativas para quien vea comprometida su capacidad de pago, aunque ninguna es automática ni gratuita. La normativa española permite negociar con la entidad una novación para modificar las condiciones, trasladar el préstamo a otro banco mediante subrogación o incluso plantear una ampliación del plazo, que reduce la cuota mensual a costa de pagar más intereses en total.

Conviene recordar, eso sí, que cada operación tiene sus costes y sus requisitos, y que la conveniencia depende por completo de las condiciones concretas de cada préstamo. Comparar la oferta actual con la que ofrece el mercado se ha convertido en un ejercicio casi obligatorio para cualquier titular de hipoteca variable.

Este contenido es información general sobre un indicador económico y no constituye asesoramiento financiero. Los cálculos incluidos son estimaciones orientativas basadas en el sistema de amortización habitual, de modo que ante una decisión concreta lo prudente es consultar con un profesional y solicitar a la entidad el detalle exacto de la revisión.

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