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Características principales de las inversiones financieramente sostenibles

Las inversiones financieramente sostenibles es un tipo de inversión que se utiliza en exclusivamente en el sector público, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida y servicios dentro de una comunidad. A continuación te contamos más a detalle en qué consiste esta estrategia financiera y cuáles son los principales aspectos que la definen.

¿Qué son las inversiones financieramente sostenibles?

Dentro del Decreto Ley 2/2014 se ha implementado una autorización a que las entidades locales inviertan su capital en inversiones sostenibles. Para poder hacerlo deben de cumplir con 2 condiciones básicas:

1. Que la entidad cuente con un superávit en su tesorería. Es decir, que la cantidad de ingresos supere los gastos.

2. Que no se supere el máximo de deuda permitido.

3. Que la entidad se encuentre al corriente en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias y frente a la seguridad social.

Una vez que se han cumplido estas condiciones, los ayuntamientos y entidades locales, pueden destinar el dinero remanente a realizar acciones sostenibles. A su vez estas inversiones están condicionadas a los diferentes aspectos:

1. La inversión debe tener una vida útil de por lo menos 5 años de vida.

2. Deben ser analizadas en materia presupuestaria para verificar que son sostenibles financieramente para la entidad.

3. Se debe detallar los efectos y consecuencias que tendrá la inversión si es que se lleva a cabo dentro de la entidad.

4. Requerirán autorización previa por parte del Ministerio de Hacienda y Función Pública, los proyectos que superen 15 millones de euros o que supongan más del 40 % del gasto no financiero total de la entidad local. También si la realización de esas inversiones implican un incremento en el gasto de personal o en bienes corrientes y servicios.

¿Cuáles son los principales tipos de inversiones financieramente sostenibles?

A continuación te decimos qué tipos de inversiones financieramente sostenibles pueden realizar las entidades locales:

1. Compra de vehículos. Siempre y cuando se utilicen para:

  • Transporte público.
  • Recogida, eliminación y tratamiento de residuos.
  • Seguridad y orden público.
  • Protección civil.
  • Prevención y extinción de incendios.

2. Acciones para mejorar el alumbrado público, la recogida de basura o el alcantarillado.

3. Ayuda al cuidado y conservación del medio ambiente, así como para mejorar la eficiencia energética.

4. Para la mejora de modelos productivos dentro de diversos sectores como la agricultura y la pesca. También se incluye el sector industrial.

5. Acciones que permitan mejorar el sistema de transporte, infraestructura y canales de comunicación.

6. Rehabilitación de edificios pertenecientes a los ayuntamientos o de servicio público.

7. Obras para reparar daños o mejorar áreas verdes en las comunidades.

En conclusión se puede decir que no siempre se obliga a los ayuntamientos a que el dinero “sobrante” de cada año se emplee para amortizar la deuda a las entidades bancarias. Existen las inversiones financieras sostenibles, las cuales ofrecen una alternativa: utilizar el dinero para inversiones públicas que ayuden a mejorar las comunidades.