¿Para qué se solicitan los préstamos rápidos?

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Admítamoslo: cada año, cada mes, cada semana, casi cada hora que pasa tenemos la sensación de que todo cambia con más velocidad a nuestro alrededor. Una sensación parecida al vértigo a la que nos hemos acostumbrado con asombrosa facilidad y que hace que no nos sorprenda que hayamos integrado con total naturalidad en nuestro estilo de vida nuevas tecnologías como las de los smartphones, nuevos hábitos de consumo (como el de la compra online) o nuevos estilos de vida (¿aún no te has apuntado a la fiebre del running?).

Todo un tsunami de cambios incesantes que, por supuesto, también han afectado a la forma que tenemos de relacionarnos con el sector financiero. Así, mientras que hace un par de décadas quienes, como tú, necesitaban solicitar un préstamo, contar con una tarjeta de crédito o débito o, simplemente, abrir una cuenta bancaria en la que ingresar su nómina o pensión, tenían que aceptar las inagotables colas, esperas y trámites burocráticos de las entidades financieras clásicas.

Un formato de servicio financiero aceptable en el siglo XX, pero complicado de asumir en pleno 2016.

Entre los grandes beneficiados del auge de las nuevas tecnologías asociadas a las finanzas se encuentran, sin duda, aquéllos que necesitan solicitar un préstamo rápido. Porque…¿sabes en qué consiste un préstamo rápido?

Qué es un préstamo rápido

De forma resumida: un préstamo rápido es un servicio financiero en el que una entidad bancaria tramita la solicitud de préstamo de un cliente de una forma mucho más ágil que lo que suele ser habitual en el sector bancario, permitiendo que ese mismo cliente tenga el dinero en su poder en cuestión de horas.

Por qué se solicitan los préstamos rápidos

Evidentemente, la principal razón para solicitar un préstamo rápido es (¿adivinas?) la rapidez. Frente a la encorsetada burocracia de los préstamos concedidos por la banca tradicional, las características de los préstamos rápidos permiten que puedan ser solicitados de forma ágil y sencilla, respondiendo a necesidades puntuales de dinero que no pueden esperar.

De hecho, esa suele ser el denominador común de este tipo de préstamos: rapidez, solución de una necesidad puntual, de un importe inferior a 5.000 euros y a devolver en un plazo no superior a uno, dos o tres meses. Una modalidad que se adapta especialmente a pagos o compras puntuales no demasiado elevadas.

Cómo solicitar un préstamo rápido

Para conseguir uno de estos préstamos existen numerosas vías a tu disposición: oficinas físicas, teléfono y, sobre todo, Internet, te servirán para solicitar uno de los préstamos rápidos de estas compañías financieras para momentos puntuales.

Un sinfín de opciones que tratan de unir la capacidad de respuesta veloz con la comodidad para el cliente, que no tiene que desplazarse obligatoriamente a una oficina bancaria y someterse a su habitual cadena de colas, entrevista con el director, completado de una gran cantidad de documentos, espera de unos días y, nuevamente, colas, entrevista con el director y, entonces sí (quizás) resolución favorable del préstamo.

En resumen: una modalidad perfecta para aquéllos que no soportan tener que hacer largas colas, esperar demasiado a ser atendidos, o tener que convencer al director de su oficina más cercana de los motivos que le llevan a solicitar esa cantidad de dinero. Evidentemente, en la mayoría de los casos para solicitar un préstamo rápido tendrás que aportar tus datos personales y esperar unos minutos o quizá, unas horas. Pero no varios días ni semanas.