Inestabilidad política y económica en la segunda mitad de 2016

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La segunda mitad del año económico 2016 comenzó viéndose agitada por el referéndum del ‘Brexit’ y parece que no se va a calmar en un futuro próximo, en parte debido a otros eventos políticos como el panorama sobre la formación de gobierno en España, las elecciones presidenciales en Estados Unidos en noviembre y, también, la crisis bancaria italiana y la próxima votación por la reforma constitucional en el país trasalpino.

Todo ello, aunque no vaya a provocar ningún cataclismo económico salvo alineación de extraños factores todos a un mismo tiempo, sí que puede marcar el terreno para el mundo financiero e inversionistas a corto y medio plazo.

Por razones obvias, lo que más puede afectar a los inversores españoles es el desenlace que tenga la formación de gobierno en el país. Quizás, según vayan pasando las semanas y siga sin existir pequeñas indicios de que un acuerdo está al caer, la presión por parte de diferentes sectores comenzará a aumentar (aún más) y se hablará, al igual que ocurrió con el ‘Brexit’ sobre tremendas y catastróficas consecuencias en caso de no llegar a un acuerdo.

Así, quizás se orqueste una especie de campaña del miedo como la llevada a cabo por los partidarios del Remain en Gran Bretaña, presionando sobre todo a la dirección del PSOE para que facilite un gobierno popular que traiga consigo la “continuidad” y la “estabilidad” respecto al camino emprendido por los populares cuatro años antes. Un camino que, curiosamente, cuando se habla de responsabilidad de estado nadie se plantea que, quizás, el camino pueda ser el errado.

El caso es que, aunque la situación siga en el bloqueo actual e incluso si se tiene que recurrir a unas terceras elecciones, las previsiones fatalistas no se acabarán por cumplir salvo sustos puntuales, exactamente tal y como ocurrió con el fenómeno del ‘Brexit’, cuando se vieron caídas de importantes valores en los primeros días (la de la libra en el mercado de Forex Trading) pero en la que los estragos no fueron a más.

Eso sí, este panorama político lo que puede provocar es altas dosis inseguridad, volatilidad e inestabilidad en los mercados, por lo que quizás para superar la tormenta de estos meses sí que pueda llegar a ser buena idea refugiarse en puertos seguros de la inversión, como siempre son el oro, o los bonos nacionales de las economías más fuertes del planeta.

La situación española, aunque provoque cierta inestabilidad, quizás no es tan peligrosa como la abierta en Italia y Estados Unidos. En cuanto al referéndum convocado por Matteo Renzi para aprobar su reforma constitucional, cabe destacar que éste va acompañado del órdago del propio primer ministro, que afirmó que dimitiría si ganase el No en el referéndum. Y si ya la situación de la democracia italiana es ya un poco caótica per se (tres primeros ministros diferentes en los últimos cinco años, de los cuales ninguno ganó unas elecciones, y siete en los últimos 16), unas nuevas elecciones con el Movimiento 5 Estrellas en auge haría, desde luego, entrar en pánico a más de uno en el mundo de las finanzas.

Y luego, como guinda al pastel, están las elecciones presidenciales norteamericanas con Donald Trump como amenaza a gran parte del establishment financiero mundial. Sin ser alarmista, quizás una conjugación de factores en todos los frentes sí que podría provocar un golpe de mano considerable en los mercados financieros, pero, por ahora, esto se antoja difícil. Pero lo que sí está claro es que, en este tramo final de año plagado de cruces de caminos políticos, la inestabilidad va a ser la nota dominante en los mercados.