usura

¿Crees que has sido víctima de usura? Conoce tus derechos

Se trata de una práctica prohibida ante el cual es posible demandar  y reclamar 

El número de casos que atienden los tribunales relacionados con las tarjetas revolving es altísimo, y no deja de crecer. Y es que se trata de tarjetas de crédito que, en principio, parecen una muy buena solución, pero que a largo plazo pueden convertirse en un problema. Sobre todo a la hora de devolver el dinero prestado más unos intereses la mayoría de veces demasiado altos, que incluso llegan a traspasar los límites legales.

Es aquí donde entra en juego un concepto conocido como usura. Hay que dejar bien claro que no todos los préstamos rápidos concedidos por entidades bancarias y empresas especializadas son usurarios. Sin embargo, un gran número de ellos así se han calificado por la justicia. Por eso, es importante saber distinguir cuándo nos encontramos ante un crédito usurario, para poder actuar rápidamente y en consecuencia. 

¿Cuándo existe usura?

Iván Metola, CEO de indemniza.me, explica que existen varios tipos de usura. No obstante, destaca a uno frente al resto, por ser en su opinión el más común de todos. Básicamente, se trata de los “casos en los que, en un contrato de préstamo o crédito, se establece un tipo de interés notablemente superior al normal (el que habitualmente se fija en el mercado en operaciones similares) y que, además, resulta desproporcionado”.

Si nos atenemos a la jurisprudencia, es muy sencillo saber cuándo un crédito es usurario y cuándo no. Concretamente, y según la doctrina fijada por el Tribunal Supremo, sería posible reclamar por usura “cuando el TAE del préstamo supere el doble del TAE medio publicado por el Banco de España”. Atendiendo, por supuesto, a la fecha en la que se firma el contrato.

Hay que tener en cuenta que, en estos supuestos, más que de un préstamo hablamos de una línea de crédito aparentemente ilimitada que el usuario puede utilizar siempre y cuando pague sus cuotas. El problema viene cuando esas cuotas son, en realidad, cantidades desproporcionadas que aumentan sin parar, formando una “espiral de deuda” de la que es muy difícil escapar.

No obstante, lo más destacable de los créditos usurarios es la sensación de liquidez inmediata que transmiten al cliente. Al tener siempre dinero disponible, el usuario no percibe que está comenzando lo que puede convertirse en un grave problema financiero.

El procedimiento para reclamar

En la mayoría de los casos, los tribunales están dando la razón a los clientes de créditos usurarios. Por eso, es aconsejable siempre estar bien asesorado e iniciar los trámites oportunos cuanto antes, ya que está en juego el hecho de poder recuperar todo el dinero pagado de más, además de dar por anulado el préstamo.

En este sentido, lo que Metola aconseja es comenzar por “intentar resolver el asunto de forma extrajudicial”. Solo cuando dicha vía resulte infructuosa, habría que acudir al juzgado. Sin embargo, señala Metola, “lamentablemente la mayor parte de las veces la única solución es la judicial”.

En cualquier caso, continúa Metola, “lo ideal es buscar un abogado que se encuentre especializado en este tipo de contratos, que orientará al usuario y le pedirá la documentación necesaria para poder reclamar sus derechos judicialmente”. Y, en caso de alcanzar algún acuerdo previo con la empresa o entidad, “someter a la consideración del abogado sus detalles, para evitar tratos claramente perjudiciales para sus intereses”.